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Enviado por Ruth Noemi Federman / D.N.I 6.038.927
Al Director de la Academia Nacional de Medicina (Buenos Aires)
Instituto de Investigaciones Hematológicas “Mariano R. Castex”
De mi mayor consideración:
Me dirijo a Ud. para expresarle mi agradecimiento por los servicios que me brindaron en la institución que Ud. dirige.
Llegué a ella después de dos años y medio de deambular por distintos consultorios oftalmológicos y dermatológicos indistintamente hasta que gracias a la intervención del otorrinolaringólogo Dr. Fiameni y, a través de sucesivos estudios que me realizaron, me diagnosticaron un linfoma No Hodking de piso de órbita en el ojo izquierdo. No voy a detallar el estado de incertidumbre y desazón que produjo el diagnóstico de esta enfermedad en quienes las padecemos y en nuestras familias. El mundo se desmorona y lo único que se precisa en ese momento es tener la posibilidad de dar con un buen profesional que se haga cargo de nuestra enfermedad, con saber, profesionalismo y criterios médicos de excelencia.
Para mí ese día llegó cuando conocí a la Dra. Andrea Rodríguez ya que su seguridad y el modo de transmitirme cómo sería el tratamiento a seguir y cuáles eran mis posibilidades de mejoría me decidieron a quedarme en este Instituto. Se sabe que el proceso y el tratamiento son no solo largos sino costosos desde el punto de vista físico y psicológico y, estas sensaciones se renuevan en cada tomografía computada, con cada análisis y luego cada vez que se enfrenta una sesión de quimioterapia.
Por eso quiero recalcar que, desde el primer día y hasta que supimos los buenos resultados obtenidos por el tratamiento en esta primera etapa, es decir, durante siete largos meses, me sentí protegida y contenida tanto desde el punto de vista médico como humano. Mi reconocimiento principal es, entonces, hacia la Dra. Andrea Rodríguez por su profesionalismo, su calidad humana y su entrega. Siempre respondió a cada una de mis dudas y angustias con una respuesta exacta que revelaba su paciencia y su alta formación como médica e investigadora.
Del mismo modo, quiero enfatizar la dedicación de la Licenciada Rosy Faur Ikonicoff, mi psicóloga itinerante, que estaba a mi lado ya sea en el bar, en las salas donde se hacían las sesiones de quimioterapia, en los pasillos o en los consultorios. Quiero aprovechar para felicitarla por su iniciativa de inaugurar una página de Internet a través de la cual va a poder ayudar a muchos pacientes que pasan por estas situaciones y enfermedades tan difíciles de sobrellevar.
No quiero olvidarme de la calidez y trato exquisito de la Dra. Patricia Bernal. Además del cuerpo médico quiero destacar el excelente desempeño de las secretarias del consultorio de hematología, Silvita y Haydée. También el del personal de la caja que con tanta paciencia atienden y explican los trámites a realizar que en esas circunstancias se vuelven mucho más tediosos. También a las dos enfermeras especializadas, Silvia y Liliana que, con enorme pericia y profesionalismo logran que uno atraviese la angustiante situación de la quimioterapia en un ambiente agradable y cordial.
Podría también nombrar al personal de seguridad y de informes o de limpieza. He tenido trato con todos y esto me afirma en mi idea de que este Instituto de investigación es una institución modelo de las que existen pocas en nuestro país. En general, una llega a estas instituciones médicas con pocas expectativas en cuanto al trato y servicio que pueden brindar, sobre todo porque las condiciones del país no son las más óptimas. En este sentido, es doblemente valorable tanto el funcionamiento y trato médicos como los técnicos y administrativos.
Reitero entonces mi agradecimiento y mis felicitaciones a quien, como Ud. dirige esta Institución y me pongo a su disposición para lo que necesite. |
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